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La muerte en el sedal

La muerte en el sedal

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Foto de Patricia Gutierrez Los invito a leer este comentario sobre la novela El viejo y el mar de Ernest Hemingway, la historia de un pescador que, acosado por la pobreza, se lanza a luchar con el pez más grande del que se ha escuchado.   Mis ancestros son las estrellas como peces incontables   Así como en este haikú de Hatto Fischer , en la novela El viejo y el mar las estrellas y los peces, el cielo y la mar se confunden. En este escenario ocurre el combate de tintes míticos entre dos seres sobrenaturales: Santiago, un pescador de una fuerza desmesurada que en su juventud mantuvo una pulsada por un día y le ganó al hombre más fuerte de los muelles, y el pez más grande del que se ha escuchado (dieciocho pies de la boca a la cola). A pesar de la vida precaria del viejo, empobrecida por una racha de ochenta y cuatro días sin pescar, más que un depredador y su presa, estos héroes se constituyen en dos fuerzas primarias que se enfrentan: la naturaleza y el ser humano...

Bitácora de apuntes #1

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Aquí les traigo cuatro fragmentos de diario. El primero es el dibujo de un sueño y los otros son tres microhistorias sin título. Tienen en común que a los personajes los desbordan las voces y las miradas, como malas hierbas les brotan las bocas y los ojos, unas veces para condenarlos, otras para liberarlos.    *** “Loco, sé sincero”. Cuando se lo piden, no imaginan cómo se multiplican las voces en la cabeza del desgraciado y lo confuso que le resulta descubrir cuál es la suya. No lo atormenten. Al loco exíjanle que nos divierta jugando con sus máscaras de palabras. ¿O es que quieren ver desnudo su rostro de trece bocas y veintiséis ojos? Ilusos, el terror los deslumbraría si intentan mirarlo. *** Le reclama entre lamentos al sol presuntuoso, a las montañas indolentes y a las luces que, poco a poco, le escupe la ciudad. Grita toda su desesperación sobre el valle en este atardecer. Medito si es mejor desaparecer y dejarlo con su angustia o quedarme. De todas formas, no puedo hac...

El baúl de los asombros

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Por fortuna guardé mis diarios en un baúl que me regaló mi papá. A él se lo cedió mi abuelo cuando murió. No es poca la importancia de los alicates, destornilladores y  llaves que guardaba ese cofre. A ambos les ayudaron a  ganarse la vida. Sin embargo, esos cuadernos que almaceno también ahí, me niego a verlos sólo como otra herramienta para construir textos. Con el fin de explorar su verdadera dimensión, escribí esta serie de notas sobre los diarios. Lo íntimo Los diarios son como los juguetes de Horacio, el personaje del cuento Las hortensias ,  quien se entretiene con unas muñecas para sublimar su aburrida vida cotidiana. Su divertimento llega a tal delirio que ellas cobran vida y se convierten en sus amantes.  Así mismo, después de jugar durante años con el diario a explorar los asombros, creo que se transformó en mi único amigo, uno al que no tengo que dedicarle cortesías ni elogios y puedo confesarle cosas que ni siquiera yo mismo acepto.  La gran mayoría...

La culpa no me deja

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Entre los martillazos, los espejos de aceite, la fragancia tóxica de la gasolina, los automóviles herrumbrosos y los mecánicos embadurnados de grasa, llegamos a Coraje, la Fundación de Comerciantes del Corazón de Jesús o Barrio Triste, como también llaman a este sitio de Medellín. En su interior había una ludoteca para los niños de los trabajadores y las madres que vivían en las pensiones del sector, pero que era aprovechada por los muchachos que anidaban en las aceras y los andenes. Allá podían limpiarse, comer y jugar. Según las políticas de la organización, ellos eran demasiado adultos para usar ese espacio, por lo cual iban a trasladar a las trabajadoras sociales que jamás se negaron a recibirlos. Después de dieciocho años, no sólo dejó de funcionar el programa y la ludoteca, sino toda la Fundación Coraje dejando un profundo resquemor entre la comunidad. Pero más allá de ese drama social, en esa visita descubrimos otro más íntimo, el de los jóvenes de la calle que asistían al lugar...

Una estrella sin luz

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  Imagen generada a partir de chatGPT Tuve que correr por la cuadra con la cometa para que volara. Era un rombo amarillo con cola de trapo. La había construido mi papá. Pensé que la elevaríamos juntos. Pero él la dejó encima de mi cama antes de partir sin despedirse de nadie. En una nota escribió que la cuidara mucho porque era lo único que podía heredarme. Yo temía que se le reventara el hilo. Ocurrió algo peor. Se elevó tan alto que no pude bajarla. La amarré en el antejardín y ahora se sostiene de un árbol, parece una estrella sin luz. Leandro Alberto Vásquez Sánchez 

La liberación era una fiesta

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Todas las ilustraciones son de Ruth Gannett Amor, peleas y un poco de vino, así uno siempre es joven y está contento, eso pensaban Danny, Jesús María, Pilón, Pablo, El pirata y Big Joe, los paisanos que protagonizan Tortilla flat, la novela de John Steinbeck que cuenta las aventuras de este grupo de amigos en las montañas de la bahía de Monterrey, en la costa de California. Son personajes marginales, bebedores, peleadores y vándalos. Después de un pesado sueño, se levantan en la zanja donde durmieron la borrachera de la noche anterior. Luego roban cualquier cosa, desde los zapatos de un amigo hasta una estufa, para cambiarla por vino. Entonces se empeñarán en una larga juerga en la que bailarán, cantarán y pelearán. Quizá pierdan un diente. La comida importa poco. Pueden mendigarla en restaurantes o recibirla de un alma caritativa. Lo que no ocurrirá es trabajar para conseguirla. Se los impide la íntima convicción de no contribuir jamás al sistema productivo de los Estados Unidos. ...

El Capitán Quitasol

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Imagen: El Capitán Quitasol de José Miguel Franco Las aventuras del Capitán Quitasol no son contadas en comics, cine o televisión, sino en las cartillas de ciencias sociales de segundo de primaria en el municipio de Bello. En sus historias no hay disparos, explosiones, ni carros volcados, tiene por armas un palustre y un rastrillo y, en vez de matar villanos, enseña a sembrar árboles.  El creador de este paladín de la ecología se llama José Miguel Franco, artista, educador y ambientalista cuya vida está ligada al Quitasol,  así como la de todos los bellanitas, pues el cerro es parte y testigo de nuestra historia, aunque para la mayoría se haya convertido en paisaje, cosa de todos los días. Indignado con esa indiferencia parecida a la ceguera,  José Miguel creó una obra artística e impulsó un movimiento comunitario que busca proteger y recuperar el cerro.   Las quemas del Quitasol no son accidentales El problema principal de la montaña son las quemas. Nosotros co...

La Boitatá y la víbora de fuego [1]

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  Este es el boceto de la imagen que ilustra el artículo publicado en el año 2010, que también fue usada por quienes robaron el texto. Lo realizó Jorge Vásquez. Los animales fueron sepultados por la inundación. Ni la Boiguazú, la víbora grande que dormía, pudo continuar su sueño. Pero como ella vivía tanto en el agua como en la tierra, salió nadando. Cuando la lluvia cesó, aparecieron los animales muertos. La Boiguazú comenzó a devorar sus ojos.   Cada uno era una lucecita que se prendía dentro de ella. Hasta que se convirtió en una claridad que serpenteaba. Los primeros que la vieron, no la reconocieron. Enseguida le dieron el nombre de Boitatá, víbora de fuego. Murió, porque los ojos no la alimentaron, sólo la iluminaron. Pero la luz que estaba dentro de ella escapó, salió por ahí y por su gula fue condenada a vigilar los campos vírgenes contra los que quieren incendiarlos.   El primer libro que me regaló mi papá se llama Cuentos de animales fantásticos. Comienza co...