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| Imagen generada a partir de chatGPT |
Tuve que correr por la cuadra con la cometa para que
volara. Era un rombo amarillo con cola de trapo. La había construido mi papá.
Pensé que la elevaríamos juntos. Pero él la dejó encima de mi cama antes de
partir sin despedirse de nadie. En una nota escribió que la cuidara mucho
porque era lo único que podía heredarme. Yo temía que se le reventara el hilo.
Ocurrió algo peor. Se elevó tan alto que no pude bajarla. La amarré en el
antejardín y ahora se sostiene de un árbol, parece una estrella sin luz.
Leandro Alberto Vásquez Sánchez
Bella historia, tiene punch. Gracias por compartirla.
ResponderBorrarUn gusto compartir. Qué bueno que la disfrutaste.
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